[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=MYHm0RyCyfU[/youtube] Un reportaje pagado por su equipo de campaña en las elecciones americanas revelaba la conmovedora sinceridad del entonces candidato Barack Obama : “Todos los días recuerdo que no soy un hombre perfecto. No seré un presidente perfecto. Pero os puedo prometer lo siguiente: me comprometo a deciros siempre cómo veo las cosas y qué es lo que pienso”.
Así, reconociendo su imperfección, Obama se mostraba como el candidato perfecto. No hay un solo canal de comunicación que se le resista. Su imagen atrae, su voz convence, su pensamiento contagia. Tiene carisma, duende, aura. “El caso es que Obama explica bien, aparece sereno y ofrece el ejercicio de una inteligencia destacada en combinación con un lenguaje razonablemente claro. Sus respuestas tienen una articulación prismática. Difiere de la inmediatez sonriente del Gran Comunicador que fue Reagan: Obama quizá vaya a ser el primer comunicador de la nueva complejidad”, señala el periodista Valentí Puig en el artículo “Obama, en el ala oeste”.
Pero por encima de todo, el presidente americano destaca por su capacidad para imponerse en el ámbito digital, igual que Kennedy se adueñó del magnetismo de la televisión y Rooselvelt hizo suyo el lenguaje de la radio. “El dirigente 2.0 es aquel que cree en las nuevas tecnologías, las promueve, las aplica y las utiliza para reforzar sus mensajes y sus lazos con el público”, aseguran Jordi Segarra y Alex Terés, dos asesores del equipo de campaña de Obama, la campaña del cambio (”change”) y el “Sí, podemos” (”Yes We Can”). “Los nuevos medios no hicieron ganar a Barack Obama, pero le ayudaron decididamente”, señalan en su libro Segarra y Terés.
Técnicamente casi imbatible, hay analistas que empiezan a divertirse más con la caza de posibles defectos que con el elogio constante. Hasta la fecha, Obama apenas ha hecho concesiones en este sentido. Únicamente pueden achacársele un par de ”meteduras de pata”, tal como las ha definido el periodista John McCormick, del Chicago Tribune.
“Aunque a menudo es preciso y meticuloso en su estilo de conversar -como el profesor universitario que fue-, Obama a veces puede llegar a cometer errores cuando está relajado o trata de divertirse. Aunque está muy consciente en escena, el confiado Obama puede meterse en problemas durante momentos en que hay que improvisar”, señala McCormick al referirse al comentario jocoso realizado por el líder nortemericano en el programa televisivo “Tonight Show”, de Jay Leno, en el que comparó su actuación en un juego de bolos con las Paraolimpiadas.